El CO2 explica las olas de calor récord y los fenómenos extremos
Cuando una ola de calor azota o una inundación arrasa, la pregunta sobre el cambio climático es pertinente. Descubre la distinción científica entre tiempo y clima y cómo el CO2 es clave en estos fenómenos extremos.
Fenómenos meteorológicos extremos: un mundo que se calienta
Una ola de calor histórica azota una región. Una inundación devastadora arrasa una ciudad. Es natural que nos preguntemos: ¿Lo ha causado el cambio climático? Es una pregunta pertinente, pero pasa por alto un punto científico fundamental.
El tiempo es lo que experimentamos en el día a día. El clima, en cambio, es el patrón a largo plazo. El sistema climático de la Tierra gestiona constantemente la energía que recibe del sol. La atmósfera, los océanos, la tierra y el hielo interactúan entre sí. Ciertos gases, como el dióxido de carbono, atrapan parte del calor que se irradia. Este efecto invernadero natural mantiene nuestro planeta lo suficientemente cálido para la vida. Sin embargo, hemos liberado grandes cantidades de estos gases. Estos forman una capa adicional que atrapa más calor y provoca un calentamiento constante del planeta.
Más allá de la simple causa y efecto
En julio de 2022, una ola de calor abrasadora azotó Europa Occidental. Por primera vez, las temperaturas superaron los 40 °C en el Reino Unido. Muchas personas se preguntaron directamente: “¿Ha sido el cambio climático el causante de esta ola de calor?”. La respuesta no es un simple sí o no. Los científicos rara vez afirman que el cambio climático “causa” un único evento meteorológico.
Imagínese que trucamos los dados. Un dado justo tiene la misma probabilidad de caer en cualquier número. El cambio climático no hace que el dado caiga mágicamente en un seis cada vez. En cambio, altera sutilmente las probabilidades. Hace que sacar un seis –que representa un evento extremo– sea mucho más probable. El dado en sí todavía existe, y aún se podría sacar un uno. Pero las probabilidades ahora están sesgadas.
Esto es lo que se conoce como ciencia de la atribución. Investiga cómo el cambio climático de origen humano influye en la probabilidad y la intensidad de eventos meteorológicos extremos específicos. Va más allá de la pregunta “¿Ha sido el cambio climático el causante de esto?”. En su lugar, plantea: “¿El cambio climático ha hecho que este evento sea más probable o más intenso?”. La Dra. Friederike Otto, colíder de la iniciativa World Weather Attribution (WWA), destaca esta diferencia. Ella explica que la influencia humana actúa como un “multiplicador de amenazas”.
Cómo los científicos establecen las conexiones
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) así lo indicó en su Sexto Informe de Evaluación de 2021. La influencia humana ha hecho que los fenómenos meteorológicos extremos sean más frecuentes e intensos en muchas regiones. Para ello, los científicos emplean métodos sofisticados. No solo observan los registros de temperatura, sino que crean modelos climáticos.
La Dra. Friederike Otto es una científica climática pionera y colíder de la iniciativa World Weather Attribution (WWA), que evalúa rápidamente la influencia humana en los fenómenos meteorológicos extremos. Su trabajo es crucial para comprender cómo el cambio climático actúa como un "multiplicador de amenazas" para fenómenos como las olas de calor y las inundaciones. (Fuente: aaespeakers.com)
Estos modelos son como versiones digitales complejas del sistema climático de la Tierra. Simulan cómo interactúan la atmósfera, los océanos y la tierra. Los investigadores los ejecutan dos veces. Primero, simulan el mundo tal como es hoy, con todos los gases de efecto invernadero de origen humano. En segundo lugar, simulan un “mundo contrafactual”, es decir, un mundo sin emisiones causadas por el ser humano, que representa un clima preindustrial.
Al comparar miles de simulaciones de ambos escenarios, los científicos determinan la probabilidad de un evento extremo en cada mundo. Por ejemplo, un estudio de la WWA de 2022 reveló que la ola de calor europea habría sido “prácticamente imposible” sin el cambio climático de origen humano. El estudio concluyó que la actividad humana multiplicó por al menos 10 la probabilidad de que ocurriera el evento. Esta comparación revela cómo las emisiones humanas han alterado el sistema climático.
Las fuertes lluvias ofrecen otro ejemplo. El aire más cálido retiene más humedad. Según la ecuación de Clausius-Clapeyron, por cada 1 °C de calentamiento, la atmósfera puede retener aproximadamente un 7 % más de vapor de agua. Esta humedad adicional provoca directamente aguaceros más intensos durante las tormentas. El Dr. Noah Diffenbaugh, científico climático de la Universidad de Stanford, ha demostrado este mecanismo, que vincula directamente el calentamiento global con el aumento de los eventos de precipitaciones intensas en muchas regiones.
Cómo empeoran los fenómenos meteorológicos extremos
Las temperaturas medias globales han aumentado aproximadamente 1.2 °C por encima de los niveles preindustriales, según informa la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este calentamiento es el motor de varios cambios específicos en los fenómenos meteorológicos extremos. Cada tipo de evento responde a diferentes mecanismos físicos.
Las olas de calor son cada vez más intensas y prolongadas. Esto sucede porque la temperatura de referencia ha aumentado. Imagine una ola de calor que en el pasado habría alcanzado un máximo de 35 °C. Ahora, con 1.2 °C de calentamiento, esa misma ola de calor podría llegar a los 36.2 °C. Además, los patrones de bloqueo atmosférico pueden volverse más persistentes, creando “domos de calor”. Estos domos atrapan el aire caliente sobre una región durante períodos prolongados, intensificando el calor.
Las lluvias intensas y las inundaciones también están aumentando. Como hemos visto, el aire más cálido retiene más humedad. Cuando este aire húmedo se enfría, descarga ese exceso de agua en forma de lluvia. Así, las tormentas pueden liberar volúmenes de agua mucho mayores. Esto conduce a inundaciones repentinas y fluviales más intensas. Un estudio de Nature Communications de 2022 vinculó los aumentos observados en las lluvias extremas sobre China con el calentamiento de origen humano.
Un domo de calor es un sistema persistente de alta presión que atrapa aire caliente sobre una región, intensificando las olas de calor durante períodos prolongados. Estos patrones de bloqueo atmosférico son cada vez más frecuentes y persistentes debido al cambio climático, lo que lleva a temperaturas récord. (Fuente: earthsky.org)
Los ciclones tropicales (huracanes y tifones) no están necesariamente aumentando en número, pero sí lo está haciendo su intensidad. Las aguas oceánicas más cálidas proporcionan más energía a estas tormentas, lo que les permite fortalecerse más rápido, un fenómeno llamado intensificación rápida. También tienden a transportar más precipitaciones. Una investigación publicada en Science en 2020 reveló un incremento, mostrando más ciclones tropicales muy intensos a nivel mundial durante las últimas cuatro décadas.
Las sequías son cada vez más severas en muchas regiones. Las temperaturas más altas aumentan la evaporación del suelo y las plantas, lo que seca los paisajes más rápidamente. Por lo tanto, incluso si las cantidades de lluvia no cambian drásticamente, la mayor demanda de evaporación empeora las condiciones de sequía. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) atribuye la gravedad de las recientes sequías en el oeste de EE. UU. en parte a esta desecación provocada por la temperatura.
Herramientas y límites de la predicción
Los científicos utilizan herramientas especializadas para comprender y pronosticar los fenómenos meteorológicos extremos. Las supercomputadoras, como las del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), ejecutan modelos globales detallados. Estos modelos incorporan grandes cantidades de datos que provienen de satélites, globos meteorológicos, radares y estaciones terrestres.
Esta extensa red de observación proporciona la materia prima para las simulaciones. Ayuda a inicializar las previsiones meteorológicas y a validar los modelos climáticos. Los científicos utilizan estas herramientas para mejorar tanto las predicciones meteorológicas a corto plazo como para refinar las proyecciones climáticas a largo plazo.
Pero la predicción precisa de eventos extremos individuales sigue siendo un desafío. La atmósfera es un sistema caótico, y pequeñas incertidumbres iniciales pueden crecer drásticamente con el tiempo. Esto dificulta la previsión a largo plazo de la trayectoria de un huracán específico o la fecha exacta de inicio de una ola de calor. La dinámica climática regional también añade complejidad, ya que la topografía local y los cambios en el uso del suelo pueden influir significativamente en cómo se manifiesta el calentamiento global a nivel local.
A pesar de estos límites, la ciencia de la atribución ha avanzado mucho. Ahora proporciona información clara sobre la huella humana en muchos tipos de fenómenos meteorológicos extremos. La Dra. Sonia Seneviratne, autora principal del IPCC, señala que la ciencia ha pasado de predicciones generales a análisis de eventos específicos. Ahora podemos cuantificar la influencia humana en eventos extremos individuales con un alto grado de confianza.
Por qué esta ciencia importa
Un globo meteorológico asciende a la atmósfera, transportando una radiosonda para recopilar datos vitales sobre temperatura, humedad y presión. Esta información crucial alimenta los modelos de supercomputadora, mejorando nuestra capacidad para predecir y comprender los fenómenos meteorológicos extremos. (Fuente: skyrora.com)
Los fenómenos meteorológicos extremos tienen implicaciones significativas para nuestras sociedades. En 2023, por ejemplo, Estados Unidos experimentó 28 desastres meteorológicos y climáticos distintos, cada uno con un costo superior a los mil millones de dólares. La NOAA estimó que el costo total alcanzó los 92.9 mil millones de dólares. Estos datos reflejan el verdadero impacto económico.
Esta comprensión científica orienta directamente las estrategias de adaptación. Saber que las olas de calor son más intensas ayuda a las ciudades a desarrollar centros de enfriamiento y sistemas de alerta temprana. Reconocer el aumento de las lluvias intensas fomenta una mejor planificación del drenaje urbano y defensas contra inundaciones. Todo ello ayuda a las comunidades a prepararse mejor para futuros impactos.
La ciencia también refuerza la urgencia de los esfuerzos de mitigación. Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero es vital, ya que ralentiza la tasa de calentamiento global. Esto disminuye la probabilidad de que se produzcan futuros eventos extremos. El IPCC ha destacado constantemente la necesidad de reducciones de emisiones rápidas, profundas y sostenidas.
La inversión continua en la ciencia y el seguimiento del clima es vital. Nos permite anticipar y prepararnos mejor para un clima cambiante, y proporciona el conocimiento necesario para tomar decisiones informadas. Estas decisiones moldearán nuestra seguridad y prosperidad futuras a medida que enfrentemos fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos. Esta investigación en curso es nuestra mejor herramienta para afrontar los desafíos futuros.
Preguntas frecuentes
P1: ¿El cambio climático causa los fenómenos meteorológicos extremos? No, el cambio climático no “causa” directamente ningún evento meteorológico extremo individual. En cambio, aumenta significativamente la probabilidad y la intensidad de muchos de estos eventos, haciendo que los fenómenos meteorológicos extremos sean mucho más probables que en un clima preindustrial.
P2: ¿Todos los eventos extremos están relacionados con el cambio climático? No todos los eventos extremos están fuertemente influenciados por el cambio climático; algunos todavía se encuentran dentro del rango de variabilidad natural. Sin embargo, los científicos encuentran cada vez más una huella humana en las olas de calor, los episodios de lluvias intensas y las sequías.
P3: ¿Podemos predecir la próxima gran tormenta con precisión? Predecir el momento exacto y la trayectoria de eventos meteorológicos extremos individuales sigue siendo difícil debido a la naturaleza caótica de la atmósfera. Los modelos climáticos proporcionan proyecciones sobre tendencias y probabilidades futuras, no pronósticos específicos y precisos de eventos individuales con meses de antelación.
Las sequías, caracterizadas por períodos prolongados de precipitaciones anormalmente bajas, se encuentran entre los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más influenciados por el cambio climático, lo que lleva a paisajes resecos, escasez de agua y una devastación económica y ecológica significativa. (Fuente: gettyimages.com)
P4: ¿Cuál es el mayor desafío científico en este campo? Un desafío significativo es comprender los impactos climáticos regionales. Los modelos globales proporcionan tendencias generales, pero los factores locales influyen en gran medida en los fenómenos meteorológicos extremos específicos. Mejorar las proyecciones regionales y comprender las interacciones complejas entre diferentes sistemas climáticos sigue siendo un enfoque clave para los investigadores.
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